martes, 24 de enero de 2012





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La Palabra del Señor permanece para siempre
(Is. 40, 8b)
(Palabras de Casiodoro de Reina, como exhortación al lector al inicio de su Biblia)

Que ni las disputas inoportunas, ni las defensas violentas, ni los pretextos cautelosos, ni el fuego, ni las armas, ni toda la potencia del mundo junta podrá ya resistir, que la Palabra de Dios no corra por todo tan libremente como el sol por el cielo, como ya lo vamos todos probando por experiencia; y sería prudencia no poca aprender de lo experimentado para lo porvenir, y tomar otros consejos[1].

Antiguo (y eficiente) sistema de seguridad de las antiguas bibliotecas 



[1] La Biblia que es los sacros libros del nuevo y viejo testamento [«Biblia del Oso», trad. De Casiodoro de Reina], [Thomas Guarin], (Basilea 1569); ed. facsímile de la Sociedad Bíblica, 1992, Exhortación al cristiano lector.

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