martes, 24 de enero de 2012

LA BIBLIA DE CASIODORO DE REINA, BASILEA 1569.


En la John Ryland´s Library de Manchester


En los prefacios a las mal llamadas «Biblias castellanas del siglo XVI», pues en muchos casos no estamos sino ante meras traducciones del Nuevo Testamento, se manifiesta que ya desde mediados de siglo era muy deseada y esperada una traducción completa de la biblia, al castellano, partiendo ya no del texto de  la Vulgata sino de las lenguas bíblicas originales hebrea y griega. Esta palpable carencia vino a ser subsanada por un monje fugitivo, huido de las persecuciones inquisitoriales de Sevilla, llamado Casiodoro de Reina y cuya principal labor traductora quedó plasmada en la que hoy conocemos como «La Biblia del Oso», objeto de atención monográfica en el presente blog.



Marcelino Menéndez Pelayo se hacía eco de la obra 
en los halagüeños términos siguientes:




Uno de los protestantes fugitivos de Sevilla se movió a reparar esta falta, emprendió y llevó a cabo, no sin acierto, una traducción de la Biblia y logró introducir en España ejemplares a pesar de las severas prohibiciones del Santo Oficio. Esta Biblia, corregida y enmendada después por Cipriano de Valera, es la misma que hoy difunden, en fabulosa cantidad de ejemplares, las sociedades bíblicas de Londres por todos los países donde se habla la lengua castellana[1].



La traducción de todos los libros de la Biblia al español ‒ y su posterior impresión en Basilea, en Septiembre de 1569 – suponen sin lugar a dudas el mayor legado de este ex monje jerónimo del monasterio de San Isidoro del Campo. Anota en su haber como biblista, el mérito de ser el compositor del texto que hasta el día de hoy, es el leído de modo universal por las comunidades reformadas de habla hispana[2]. Es esta la conocida versión de la «Biblia Reina–Valera», cuya denominación le viene del hecho de incluir las (escasas) variaciones añadidas por Cipriano de Valera[3]a la traducción original de Reina de 1569, en su edición de Amberes de 1602, también conocida como «Biblia del cántaro». La obra ha tenido a lo largo de los cuatro siglos de su existencia una larga serie de reediciones.  




Biblias "del oso" y "del cántaro"


      
Casiodoro de Reina elabora pues un texto que supone la primera versión impresa[4] de todos los libros de la Biblia vertidos a la lengua de Cervantes[5], no a partir del texto latino, como ya decíamos, sino partiendo de las lenguas bíblicas originales, hebreo, arameo y griego. Es pues esta «Biblia del Oso» una de las traducciones más importantes de la Biblia al castellano si no la verdadera Biblia castellana del Siglo de Oro.



[1] B. Foster Stockwell, Prefacios a las Biblias castellanas del siglo XVI, (Buenos Aires ­- Méjico  1951); José Luis González Novalín, «Biblias castellanas en el siglo XVI», Studium Ovetense, 4 (1976) 539-544.
[2] Marcelino Menéndez Pelayo, Historia de los Heterodoxos Españoles, vol. II, (Madrid, BAC, 1956) 111.
[3] Para algunos, las palabras que Valera consigna en la Exhortación al cristiano lector: «El trabajo que yo he tomado para sacar à luz esta obra ha sido muy grande y de muy largo tiempo […] Yo siendo de 50 años comencé esta obra y, en este año de 1602, en que ha plazido à mi Dios sacarla à luz, soy de 70 años», no son sino un ejemplo de hipérbole andaluza ya que «nada tenía de docto ni hebraizante» sino que era más bien un «simple y desvergonzado plagiario». Cf. Germán Prado, «La Santa Biblia en España», Revista Española de Estudios Bíblicos, 2 (1927) 119. 
[4] La Biblia del Oso ve la luz dos siglos antes que la versión castellana autorizada por la Iglesia católica, que es la Biblia traducida por el escolapio Felipe Scío de San Miguel, impresa entre los años 1790 y 1791. Menéndez Pelayo alaba la obra de Casiodoro al tiempo que denosta esta traducción de Felipe Scío afirmando que la Biblia del Oso está «como hecha en el mejor tiempo de la lengua castellana, excede mucho, bajo tal aspecto, a la moderna [traducción] de Torres Amat y a la desdichadísima del Padre Scío». Cf. M. Menéndez Pelayo, Heterododoxos, II, 85. A pesar de que la traducción es en ocasiones algo dura, quizás por el deseo de Scío de ajustarse a la letra de la Vulgata, lo cierto es que ha de ser valorada al menos en lo que respecta a su destacable erudición, reflejada en las notas a pié de página.
Portada edición prínceps de 1569
[5] Cronológicamente, Casiodoro publica su traducción en Basilea, treinta y seis años antes que Cervantes publique su obra El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha (1605). Si esta Biblia hubiese alcanzado la fortuna de ser tan considerada en España, como lo fue la version King James en Inglaterra, el castellano del Quijote a buen seguro lo habría referenciado. Su condición de Biblia prohibida lo hizo de todo punto imposible. 


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